Los food trucks son esos camiones-restaurante que pueden encontrarse en Estados Unidos, similares al que se puede ver en la película ‘Chef’. O, más cerca de la Península, esas furgonetas nuevas y reformadas que pueden encontrarse en países como Francia.

En España la historia de los ‘food trucks’ comenzó en 2014, cuando unos emprendedores se dieron cuenta de que no existía nada parecido en este país. Los precursores invirtieron una importante suma de dinero para conseguir que la imagen de sus camiones fuera lo más parecida a los que se pueden encontrar en cualquier calle de Nueva York, Chicago o San Francisco. Compraron furgonetas nuevas para reformarlas por completo, tanto por fuera como por dentro. Todo ello les permitió tener cocinas totalmente profesionales sobre ruedas, equipadas al detalle. En ellas no faltaba un horno, una plancha, una barra de acero inoxidable, salidas de humo, nevera, agua caliente, instalación de luz y gas…

La idea fue y sigue siendo buena ya que en muchos países los ‘food trucks’ son necesarios. Es habitual que a la hora de comer en algunas zonas la oferta de restaurantes sea poco variada o escasa. Es precisamente el motivo por el que existen los ‘food trucks’ en muchos lugares del mundo. Un ‘food truck’ es un restaurante sobre ruedas que abre cada día en un lugar diferente. Y el fin de semana, si hay un evento puntual al cual es posible acudir, se valora esa asistencia.

Es necesario, por ello, volver a ese concepto inicial de restaurante sobre ruedas que se aparca cada día en un lugar diferente al que vuelve una semana o un mes más tarde. Un ‘food truck’ lleva comida de calidad a lugares en los que es necesaria.

¿Cuál ha sido la evolución de los food trucks durante tres años?

En lugar de montar un ‘food Truck’, otros emprendedores descubrieron que era posible crear negocios alrededor de la imagen de los ‘food truck’ y su concepto. ¿Cómo? Organizando eventos y cobrando a los dueños de los ‘food truck’ por participar en ellos. Al principio, durante los años 2014 y 2015, estos eventos se convirtieron en una manera viable para los ‘foodtruckers’ de darse a conocer. El negocio triunfó y logró desarrollarse durante esa etapa inicial ya que había pocos ‘foodtruckers’ y para conseguir camionetas que acudieran al evento los costes de participación eran ajustados.

Como he explicado anteriormente, los emprendedores precursores de la actividad ‘foodtrucker’ en España habían invertido mucho en sus restaurantes sobre ruedas y por ello debían recuperar esa inversión y lograr promocionar sus negocios para así tener oportunidades de trabajo con su medio de vida: el ‘food truck’.

Promover el modelo de negocio de los eventos para dar a conocer los ‘food trucks’ y conseguir así mucho más trabajo es un error que muchos hemos cometido. Todos somos responsables, incluido yo, de lo que ha pasado y está pasando.

¿Qué ha pasado, qué se esta pasando y dónde vamos si seguimos así?

Se ha vendido el negocio de los ‘food trucks’ como una nueva moda para comer bien, una manera diferente de disfrutar del fin de semana con amigos… Es posible encontrar miles de artículos en los que se dice que los ‘food trucks’ atraen a mucha gente, que los clientes esperan horas para comer. Al leer estos artículos, parece sencillo ganar dinero durante el fin de semana gracias a un ‘food truck’.

¿Cuál es el deseo de todos? Poder aparcar legalmente en la calle y trabajar como en otros países. La mejor manera para lograr ese objetivo es que todos los españoles conozcan la palabra y el concepto ‘food truck’. Pero, aprovechando que actualmente no existe legislación y que mucha gente no sabe qué es un ‘food truck’ en realidad, muchas personas han querido meterse en este mundo. Y es a partir de ahí cuando se han empezado a ver caravanas o furgonetas viejas y en malas condiciones, compradas por muy poco dinero y reformadas sin conocer la legislación vigente que se aplica a la cocina de un restaurante. En ellas es posible encontrar desde electrodomésticos comprados en Carrefour hasta muebles de Ikea. Nadie ha prohibido estas caravanas reformadas por menos de 2000€. Pero lo que sí han hecho ha sido bautizar esos ‘food trucks’ baratos para así poder vender el producto y la idea: son “vintage”.

Invertir menos de 2000€ no supone los mismos riesgos que invertir entre 40.000 o 50.000€.

¿Qué consecuencias trae eso?

  • Durante 3 años no se han organizado suficientes eventos para así responder a la cantidad de ‘food trucks’ y caravanas presentes en el mercado.
  • Los organizadores han subido los precios de los eventos: no tiene el mismo riesgo una persona que ha invertido unos 2000€ y por ello se puede permitir acudir a un evento cuyo precio sea elevado.

El negocio cada día va peor por estas razones y los que están disfrutando de los ‘food trucks’ no son ni los dueños ni los ‘foodies’ sino los organizadores de eventos. Cada día hay un ‘food truck’ que cesa su actividad por no poder recuperar la inversión que ha hecho.

Veo el futuro de los ‘food Trucks’ muy oscuro si no se deja de acudir a eventos poco rentables. Y, me gustaría puntualizar un hecho para que nadie se equivoque: no acudir a un evento que no es rentable no es dar la posibilidad a la competencia de entrar y vender su producto, es ahorrar dinero y debilitar a la competencia que va a perderlo.

Después de tres años difundiendo los intereses de todos quería compartir mi análisis de la situación actual de los ‘food trucks’. Desde hace meses, y en colaboración con Street Food Madrid, buscamos soluciones alternativas a los eventos, no bajamos los brazos y seguimos luchando para mejorar el sector.

Pierre-Julien Riffaud

  1. Completamente de acuerdo con el artículo, salvo en discriminar los muebles de Ikea, no son la panacea, pero cumplen la normativa sanitaria, ya que en dicha normativa no obliga a usar el acero inoxidable, sino que los muebles no sean porosos y de fácil limpieza, la melamina está permitida como mobiliario, de hecho en Ikea tienen una serie de muebles con puertas en acero inoxidable y el tablero de la mesa se puede recubrir con acero inoxidable opcionalmente. Otra cosa son algunos foodtruck que he visto que hacen los muebles con listones y tableros de pino en bruto sin barnizar ni nada, eso sí que es infringir la normativa sanitaria.

Deja una Respuesta